Madre con su hija

Comprendiendo la piel en edades diferentes

La piel es un órgano vivo que experimenta cambios significativos durante la vida de una persona. Desde la piel delicada de un bebé recién nacido hasta las arrugas del periodo final de la vida pasando por la adolescencia, en cuya etapa algunas personas son propensas al acné. Cada etapa tiene sus propias exigencias y el cuidado de la piel debe reflejar estas necesidades cambiantes. La elección de productos apropiados para limpiar, proteger, nutrir y reparar la piel en cada una de estas etapas contribuirá a mantenerla sana y asegurará que el aspecto y la percepción de la piel sean de lo más natural independientemente de la edad.

Diferentes edades y etapas

Piel del bebé

La piel del bebé es 20 % a 30 % más delgada que la piel de un adulto. Tiene el mismo número de capas, pero cada una de ellas es considerablemente más delgada, lo que la hace muy delicada y sensible.

La capa más externa de la epidermis (la capa córnea) es particularmente delgada y las células están menos compactadas que las de la piel adulta. Las glándulas sudoríparas y sebáceas son también menos activas y, en consecuencia, la película hidrolipídica y el manto ácido protector son todavía relativamente débiles. Esto significa que la función de la barrera está deteriorada y que la piel del bebé es:

  • Menos resistente
  • Especialmente sensible a influencias químicas, físicas y microbianas
  • Propensa a la desecación
  • Más sensible a los rayos UV

La sensiblidad a los rayos UV se incrementa adicionalmente por el hecho de que los bebés presentan también una pigmentación cutánea débil. A pesar de que los melanocitos (las células responsables de la producción de melanina) están presentes, son menos activos, motivo por el cual los bebés deben mantenerse apartados de la acción solar.

Los bebés tienen también una mayor dificultad que los adultos para regular su temperatura corporal. Esto obecede a las siguientes causas:

  • El área de la superficie de su cuerpo es relativamente grande
  • Sus glándulas sudoríparas son menos activas
  • Su circulación cutánea se adapta todavía con bastante lentitud
Bebé durmiendo
La piel del bebé es 20 % a 30 % más delgada que la piel de un adulto.
Bebé jugando
Los bebés tienen menos pigmentación cutánea y más dificultad para regular su temperatura corporal.

Es importante que los adultos lo tengan en cuenta y controlen la temperatura de su entorno.

Piel de los niños

A los 4 años de edad, la piel y sus anejos (como el cabello, las uñas y las glándulas) están un poco más maduros. No obstante, la piel de los niños es todavía más delgada y tiene menos pigmentación que la piel del adulto. A causa de estos mecanismos autoprotectores está menos desarrollada y la piel joven es especialmente sensible a la radiación UV.

A los 12 años de edad, la estructura y la función de la piel del niño corresponden a las del adulto.

Niña pequeña tocándose el brazo.
A los 4 años de edad la piel madurará ligeramente pero es todavía muy sensible.

Adolescencia

Los cambios hormonales de la pubertad pueden producir efectos  sobre la piel, especialmente sobre la cara, los hombros, el pecho y la espalda. El incremento de la producción de sebo y la alteración del desprendimiento de los corneocitos puede dar lugar a que la piel llegue a ser grasa y con tendencia al acné. Esto suele desaparecer a medida que el adolescente madure aunque en algunos casos, especialmente en mujeres, el acné puede extenderse hasta la edad mediana y más allá.

Adolescente aplicándose crema en su cara.
Los cambios hormonales pueden causar irregularidades cutáneas que pueden desaparecer posteriormente.

Los 20

AunqueLa genética, el estilo de vida y el medio ambiente determinarán la etapa en la cual la epidermis y la dermis comienzan a volverse más delgadas pero, a partir de los 25 años, pueden aparecer los primeros signos de envejecimiento, normalmente como líneas finas.

Cuando la piel comienza a afinarse, su función de barrera y su protección natural contra los rayos UV también disminuyen de manera gradual.

La masa de colágeno y la flexibilidad también comienzan a agotarse a una tasa de aproximadamente un 1 % cada año.

Cara de mujer
En torno a los 25 años de edad, los primeros signos de envejecimiento pueden llegar a ser visibles.

Durante los 30

  • La función barrera cutánea se debilita cada vez más
  • Los procesos metabólicos de las células comienzan a declinar.
  • Aumenta la pérdida de humedad de la piel
  • Se reduce la elasticidad cutánea

Mujer examinando su hombro.
La humedad y la elasticidad se reducen y puede empezar la formación de arrugas

Los 40 hasta finales de los 50

Durante las siguientes décadas, la estructura cutánea cambia gradualmente:

Epidermis:
Se pierde la distribución ordenada de cada capa de la epidermis. Se forman menos células, aquellas existentes se encogen y las capas superficiales de la piel se afinan. Esto puede llevar a:

  • Un aumento de la aspereza y la sequedad
  • Áreas de hiperpigmentación (conocidas como manchas por la edad)
  • Cicatrización deficiente de las heridas y un mayor riesgo de infección de la piel

Dermis:
Los tejidos conectivos de la capa intermedia de la piel pierden su estructura fibrosa y capacidad para retener el agua, y las fibras elásticas se degeneran, lo que lleva a la pérdida de la fuerza y la elasticidad, además de que aparecen líneas finas y arrugas, las cuales se transforman en arrugas profundas a medida que la piel madura.

Además, hay un descenso gradual en el desarrollo de vasos sanguíneos en la dermis. La dermis proporciona nutrientes a la epidermis, de modo que, sin nutrición, ambas capas y las conexiones entre ellas se vuelven más delgadas, lo que origina la pérdida de elasticidad común en las mujeres posmenopáusicas. El menor flujo sanguíneo también provoca la pérdida de luminosidad. La piel puede lucir más opaca y pueden verse algunos capilares dañados.

Mujer tocándose la nariz y el mentón.
Pueden aumentar la aspereza, la sequedad, la hiperpigmentación y el riesgo de infección cutánea.
Cara y manos de una mujer.
La disminución del desarrollo de vasos sanguíneos puede hacer que la piel adquiera un aspecto menos luminoso.

Subcutis:
La capa más profunda, de tejido graso, se reduce gradualmente, con el resultado de pérdida de volumen y pérdida de densidad.
La energía de la piel también se reduce y la piel llega a ser menos adaptable a la presión.

Durante las décadas de los 60 y los 70

Una mujer de mediana edad se toca la cara con su mano.
La regeneración declina y la sensibilidad a los rayos UV puede aumentar.

Desde el final de la década de los 70 en adelante, la función inmunitaria de la piel se reduce, haciendo que sea más vulnerable a la infección.

Leé más acerca de la estructura cutánea en estructura y función de la piel. Leé más acerca del proceso de envejecimiento, cómo cuidar la piel y retrasar los signos de envejecimiento cutáneo general.
La piel masculina y la piel femenina envejecen de forma diferente.

Cara de una mujer de edad avanzada.
La infección de la piel puede aumentar a causa de una función inmunitaria reducida.

¿Qué causa el envejecimiento de la piel?

El envejecimiento de la piel está causado por una combinación de factores diferentes, tanto internos como externos. El conocimiento del modo en que los factores internos y externos afectan a la estructura y la función de la piel puede contribuir a optimizar las elecciones del cuidado de la piel.

Factores internos

Nuestra edad biológica determina los cambios estructurales en la piel, algunos de los cuales son previsibles e inevitables:

  • Un suministro de sangre deficiente se traduce en menos oxígeno y menos nutrientes viajan hasta la superficie de la piel, lo que origina un tono más opaco. 
  • Menor actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas y menor capacidad natural de la piel de producir Ácido Hialurónico llevan al debilitamiento de la película hidrolipídica y pueden provocar sequedad inducida por la edad y más arrugas
  • La menor producción de estrógeno después de la menopausia, combinada con la menor regeneración celular, afectan la estructura de la piel facial femenina.

La genética también desempeña un papel clave en la forma en que envejece la piel. Nuestra etnia, sexo y tipo de piel con que nacimos marcan una diferencia en la rapidez con que aparecen los signos del envejecimiento en la superficie de la piel.

Ilustración gráfica de la superficie de la piel.
Piel joven con epidermis gruesa y red robusta de fibras de colágeno.
Ilustración gráfica de la estructura de la piel.
Piel madura con epidermis más delgada y una debilitada red de fibras de colágeno.

Factores externos

No obstante, la buena noticia es que más del 80 % del envejecimiento de la piel se debe a factores externos en los cuales se puede influir:

  • Factores medioambientales: exposición a los rayos UV, cambios climáticos y contaminación del aire.
  • Factores del estilo de vida: tabaquismo, alcohol, nutrición, estrés y falta del cuidado adecuado de la piel.

Leé más acerca de los factores que influyen en el envejecimiento de la piel en envejecimiento general de la piel.Y descubrí cómo prevenir que la piel envejezca prematuramente en envejecimiento prematuro de la piel.

La investigación ha demostrado que zonas de la piel que no se exponen al sol mantienen su tono, elasticidad y capacidad para regenerarse hasta una edad avanzada. Es la exposición a los rayos UV la que hace que la piel envejezca de forma prematura. Esto significa que reducir nuestra exposición al sol y usar protección solar eficaz es una medida esencial que puede tomarse para retrasar los signos del envejecimiento prematuro. Más información en sol.

La limpieza y el uso a diario de productos para el cuidado de la piel formulados para abordar las necesidades particulares del tipo, condición y edad de la piel ayudarán a mantenerla sana y retardar los signos del envejecimiento prematuro. Más información en rutina diaria de cuidado de la piel para el rostro.

Mujer aplicándose crema en la cara.
Buenas noticias: El 80% de las influencias sobre el envejecimiento es externo y puede ser controlado.
Mujer limpiándose la cara con algodón.
La limpieza diaria y la reducción de la exposición al sol puede retrasar el envejecimiento prematuro.